¿Por qué controlar los cloruros en las aguas industriales?
En una instalación industrial, la concentración de cloruros varía en función del agua utilizada, los aportes del proceso y, en determinados circuitos, la evaporación. Un aumento puede llevar a comprobar el agua de aporte, la llegada de un flujo con mayor concentración o una posible contaminación salina.
Los cloruros se controlan en aguas de proceso, circuitos de refrigeración, aguas de aporte e instalaciones de calderas. Para interpretar el resultado, el operador lo compara con los valores habituales del circuito y tiene en cuenta los materiales y las condiciones de funcionamiento.
Lo esencial del artículo
- Los cloruros proceden del agua de alimentación, del proceso o de aportes salinos. En los circuitos sometidos a evaporación, su concentración aumenta progresivamente.
- Una concentración elevada aumenta el riesgo de determinadas formas de corrosión, especialmente en equipos metálicos sensibles.
- El control se realiza en campo con un kit de titulación gota a gota o mediante titulación volumétrica para los análisis periódicos en un puesto fijo.
¿Qué revela la presencia de cloruros en un agua industrial?
¿De dónde proceden los cloruros en el agua?
Los cloruros corresponden a los iones cloruro (Cl⁻) disueltos en el agua. Su concentración se expresa en miligramos por litro (mg/L). Pueden estar ya presentes en el agua bruta o en el agua de red que alimenta la instalación. El proceso puede aportar después cloruros adicionales, por ejemplo a través de sales, salmuera o la mezcla con un agua con mayor concentración. Los cloruros no deben confundirse con el cloro utilizado para la desinfección.
¿Cómo interpretar una evolución de su concentración?
En las instalaciones donde parte del agua se evapora, los cloruros permanecen en el agua y se concentran progresivamente. Un aumento observado únicamente en el circuito no tiene el mismo origen que una concentración ya elevada en el agua de alimentación.
Un aumento rápido lleva más bien a comprobar un cambio en el agua de aporte, la llegada de un nuevo flujo, una contaminación puntual o una modificación del tratamiento químico. Un aumento progresivo apunta más hacia una concentración de las sales en el circuito, siempre que no exista un aporte adicional de cloruros procedente del proceso o del tratamiento del agua.
Comparar varios puntos ayuda a localizar el origen del cambio. Una medición en la entrada y otra más adelante en la instalación permiten determinar si los cloruros llegan con el agua de alimentación o si se acumulan durante el proceso.
¿Por qué una concentración elevada de cloruros puede generar problemas?
Los cloruros favorecen determinadas formas de corrosión en los equipos metálicos. Los aceros inoxidables son especialmente sensibles a la corrosión localizada, incluida la corrosión por picaduras. El ataque se concentra en una zona pequeña y puede progresar mientras el resto de la superficie parece intacto.
En un circuito donde aumenta la concentración de cloruros, este parámetro complementa por tanto el control de intercambiadores, tuberías y otros equipos expuestos. El riesgo depende especialmente del tipo de aleación metálica, la temperatura, el pH, las condiciones oxidantes y la posible presencia de zonas estancadas o depósitos.
¿Qué instalaciones están afectadas?
En una torre de refrigeración, la evaporación concentra progresivamente las sales. En una unidad de ósmosis inversa o desmineralización, comparar la concentración de cloruros entre el agua de alimentación y el agua tratada, así como en el concentrado en el caso de la ósmosis inversa, permite seguir su eliminación durante el tratamiento. En un proceso industrial, el operador compara el agua de alimentación con los puntos situados más adelante en el circuito. En calderas y redes de vapor, los resultados deben interpretarse en función de las características y los requisitos específicos de la instalación.
El control de los cloruros afecta especialmente a:
- las torres de refrigeración
- las unidades de ósmosis inversa y desmineralización
- la industria alimentaria
- las instalaciones de lavado profesional
- las instalaciones marinas y las aguas salinas
- las calderas y redes de vapor
¿Cómo controlar los cloruros en el agua industrial?
La elección del método depende de las condiciones de uso, del rango de concentración esperado y del nivel de precisión requerido. Para un control rápido directamente en la instalación, el kit de titulación gota a gota requiere poco material y se transporta fácilmente. En un puesto fijo, la bureta facilita las determinaciones repetidas y permite adaptar con mayor precisión el volumen de muestra cuando varían las concentraciones.
Por tanto, ambos métodos pueden coexistir en una misma instalación según el tipo de control que deba realizarse.
Necesidad | Método adecuado |
Control puntual en campo | Kit de titulación gota a gota |
Comprobación de un rango de concentración | Kit de titulación gota a gota |
Varios puntos que controlar | Kit de titulación gota a gota |
Controles diarios o semanales | Titulación con bureta |
Series de análisis repetidos en un puesto fijo | Titulación con bureta |
Concentraciones elevadas que requieren adaptar el volumen de muestra | Titulación con bureta |
Reducción del uso de reactivos clasificados como CMR | Kit sin CMR o método 314C |
Realizar un control rápido en campo
El kit de titulación gota a gota requiere poco material y un pequeño volumen de muestra. Después de añadir el indicador, el titulante se añade gota a gota hasta que cambia el color. A continuación, la concentración se calcula a partir del número de gotas.
Este formato es adecuado para intervenciones, puestas en servicio y diagnósticos puntuales. Aqualabo ofrece tres rangos dentro de la selección estudiada: el 1KC020 de 2 a 250 mg/L, el 1KC105 de 50 a 400 mg/L y el 1KC120 de 100 a 250 mg/L.
Realizar controles periódicos mediante titulación volumétrica
En un puesto de análisis fijo, la bureta resulta más adecuada para controles repetidos y series de análisis. El protocolo incluye la preparación de la muestra, el llenado de la bureta, la titulación y la lectura del volumen consumido.
El método 314C utiliza una solución titulante de cloruros y un indicador de cloruros. El protocolo estándar se aplica a 100 mL de muestra. Para una concentración más elevada, se reduce el volumen de muestra y después se completa hasta 100 mL con agua desmineralizada.
¿Cómo leer y adaptar el resultado según el método?
Con un kit de titulación gota a gota, el resultado se calcula a partir del número de gotas añadidas y del factor previsto para la referencia correspondiente. Los kits estudiados utilizan equivalencias de 2, 4 o 10 mg/L por gota. Por ejemplo, el 1KC020 distingue dos rangos: entre 2 y 100 mg/L, el cálculo se basa en 2 × (número de gotas – 1); entre 100 y 250 mg/L, se basa en 4 × el número de gotas.
Con una bureta, el operador lee el volumen de titulante consumido. Para el método 314C, el valor se expresa en grados franceses (°f) y después se convierte en mg/L de cloruros utilizando un factor de 7,1 mg/L por grado francés, según la relación: 1 °f = 7,1 mg/L de Cl⁻.
¿Existen métodos de análisis sin CMR?
Aqualabo también ofrece métodos de determinación de cloruros que utilizan materias primas químicas no clasificadas como CMR, tanto para controles en campo como para análisis con bureta. Los kits 1KC105 y 1KC120 utilizan un protocolo de titulación gota a gota, mientras que el método 314C responde a las necesidades de titulación volumétrica.
Este criterio puede tenerse en cuenta al elegir el método cuando una instalación aplica una política de sustitución de productos peligrosos o desea limitar el uso de reactivos clasificados como carcinógenos, mutágenos o tóxicos para la reproducción (CMR).
Adaptar el control de los cloruros a las necesidades de la instalación
Aqualabo acompaña a profesionales del tratamiento del agua, la energía, la industria y el mantenimiento, tanto en los controles en campo como en los análisis periódicos. Nuestros equipos pueden ayudarle a elegir el rango y el método adaptados a las concentraciones presentes en su instalación.